Red lady.

Tenía un corazón rojo que latía con fuerza y 486 km de distancia entre el amor que merecía.

Todos los días se pintaba los labios de un carmín intenso y se decía a sí misma que esto también pasaría. Qué algún día lograría esa felicidad ansiada de logros y sueños y lucha.

Ahora vive en el mar y sigue siendo una romántica.

Espera al príncipe en noches de luna llena y sigue creyendo en el amor eterno.

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